Vicky
29-3-2010
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Jugando con su nueva compañera, la gata Pinki.
Lo mejor que se puede hacer en estos casos es copiar y pegar íntegramente la experiencia de Diego, adoptante de uno de los dos cachorros que fueron abandonados enfrente del tanatorio para conocer cuánta felicidad puede aportar cualquier animal abandonado:
"Soy Diego, el que adoptó a una de las perritas, abandonadas delante del tanatorio, el viernes, de las dos hermanas la mas clarita.
Es un "trasto" pero nos ha enamorado a todos, ahora duerme en un transportín porque no quiere dormir sola en su cama. La pusimos en la cocina pero empezó a llorar,
la subimos al cuarto e igual y fue ponerla dentro y a dormir toda la noche.
La estoy enseñando a hacer sus necesidades fuera y siempre que la saco las hace, solo la saco unos minutos al lado de casa que hay un trozo de acera con tierra.
Y lo mejor es que cuando estamos en casa y le da el apretón,
¡¡ lo hace en la caja de tierra del gato!! A mis amigos se lo cuento y no se lo creen.
Ya la he enseñado a sentarse para darle los premios cuando hace lo que quiero. Es una perrita estupenda, con el gato sin problemas. Al primer momento Pinky, mi gato, se alejaba corriendo pero como ella lo seguía al final le dió un par de "bufidos" y le dejó tranquilo.
Ahora ya juegan juntos y todo,
no es un juego como los de los perros a lo loco pero el gato se esconde encima de una silla y ella va loca a buscarlo y el le da "pistas" dejando la cola colgando,
es increible, te partes de risa viendolos."
Toda una experiencia gracias a un perrita que ha dado vida y alegría a toda una casa.