A Kiki la abandonaron lanzándola a través del vallado de una clínica veterinaria, al amparo de la noche. La pobre estaba muy asustada y pasó un buen rato en estado de shock, escondida bajo un coche.
Una vez rescatada nos dimos cuenta del enorme trauma que tenía, y es que aún hoy le dura el susto. Kiki es miedosa, seguramente sea consecuencia de un turbulento pasado. Es una perrita muy buena y poco a poco va dejándose querer. Aún no la hemos escuchado ladrar y sabe esperar el momento del paseo para hacer sus necesidades. Se lleva bien con gatos.
Kiki está descubriendo todo un mundo de sensaciones y buenos momentos, confiamos que con el cariño y paciencia de los voluntarios vuelva a confiar plenamente en el ser humano.
Si estás interesado en adoptar o apadrinar a Kiki, rellena el formulario de adopción que aparece debajo o llama al 644 024 101.