Carbón

30-08-10

Soy Sara y quiero relataros un poco sobre mi relación con Carbón. Comenzó en febrero de este año, cuando me mudé desde Valencia hasta Aspe para trabajar. Al salir de Aspe hacia Novelda pasando el puente a mano derecha hay una floristería que da a un pequeño descampado, allí lo vi por primera vez este invierno, acurrucado entre la pared y un coche.

Algunos compañeros solemos aparcar allí a diario, hay algunas naves abandonadas y también el garaje de unos adosados, a veces se ve algún vecino entrar pero no es un lugar muy transitado. Llegó la primavera y seguía viéndolo un par de veces al mes por allí, con un aspecto normal, luego pasé un par de meses sin verlo, hasta que hacia finales de mayo volví a encontrarlo por allí. Tenía mal aspecto, sucio y más flaco, con heridas en el cuello y con muy poco pelo en esa zona y en la cabeza, a partir de ahí empezó a moverse cada vez menos de allí. Prácticamente pasaba todo el día tirado por debajo de los coches y cada vez con peor aspecto, hasta que una tarde salió a mi encuentro llorándome, me dio penica y le puse una latita y agua. No le puse nombre porque no sabía si era macho o hembra, pero yo le veía cara de chico. Así siguió durante algunas semanas, hasta que decidí intentar cogerlo para llevarlo al veterinario, porque aunque no tengo posibilidad de adoptarlo no podía seguir viéndolo cada día pensando que podría estar enfermo y no hacer nada. Los intentos fracasaron, no lograba meterlo en el trasportín que me habían prestado ya que se asustaba enseguida, a pesar de que se mostraba cariñoso y se acercaba para que lo acariciase.

Así que pedí ayuda a Adoptamics y Marina vino enseguida en nuestro auxilio. Aún así no hubo manera, no logramos cogerlo y encima una señora que pasaba por allí se puso bastante impertinente y desagradable al vernos en plena acción. Quedamos que si lograba cogerlo lo llevase al veterinario de parte de la asociación. Seguí intentando ganarme su confianza, hasta un compañero intentó ayudarme pero no fue posible y me marché a mi pueblo de vacaciones con un sabor algo amargo; le dejé comida a una compañera para que fuera de vez en cuando para comprobar cómo estaba.

Y justo la semana pasada, después de casi un mes, me llama mi compañera para contarme que junto con un amigo lo habían cogido y tras ponernos en contacto de nuevo con Adoptamics lo llevamos al veterinario de su parte, me puse contentísima pero me supo muy mal estar tan lejos sin poder dar yo la explicación de lo ocurrido. Ahora sé que está en buenas manos y que puede que haya esperanza para este animalico, ojalá no esté enfermo y logremos encontrarle un hogar. Definitivamente era macho, Carbón.

Carbón parecía enfermo, le hicieron las pruebas necesarias, y mientras tanto estaba en su jaulita bien atendido en el veterinario pero aislado para evitar un posible contagio. Cada día llamaba o me llamaban para informarme de la evolución y por fin ayer pude desplazarme a verlo. Estaba muy mimoso y estuve acariciándolo y haciéndole fotos, cosa difícil porque no quería más que cariños. Las cuidadoras me dijeron que era muy bueno y se portaba muy bien, era cierto. Salí del veterinario muy animada, se notaba que estaba bien cuidado, su pelaje estaba brillante y las heridas del cuello y cabeza habían mejorado; estaba tan contenta que le mandé las fotos a mi novio para que viera su mejoría ya que le conoce, se alegró mucho. Hablamos de que si tuviesemos nuestra casa terminada le podríamos adoptar, a pesar de tener ya perros y una gata, le hubiésemos esterilizado o lo que hubiese hecho falta.

Me volví a Valencia con esperanzas y justo al bajar del coche me dieron la noticia de que era positivo en Inmunodeficiencia y Peritonitis Inflamatoria. Ya habíamos estado buscando a alguien que se quedara con él, pero es muy difícil encontrar una familia que no tenga ningún animal (por el contagio) y desee acoger a un gato con esta enfermedad para asistir a sus últimas semanas de vida, y más cuando en verano aparecen todas las crías del celo de primavera y no hay suficiente lugar para alojarlas. El veterinario aconsejó dormirlo ya que no puede volver a la calle donde es imposible evitar el contagio a los demás gatos. De nuevo me sentí mal por no poder estar con él en los últimos momentos, pero sé que lo trataron con cariño y se lo agradezco de corazón. No quería un final para este gato tan precioso y bueno, pero siempre tuve claro que no permitiría que muriese en la calle sufriendo, abandonado.

Hoy Carbón ya no está con nosotros, pero me consuela pensar que sus últimos días fue feliz y no sufrió en absoluto, y que hice todo lo posible para ayudarlo, aunque ya fuera tarde. Siempre te llevaré en mi recuerdo.

 

 

Autor: Sara