Capone

31-03-10

Cuando decidimos hacernos voluntarios, muchas de las ideas iniciales en nuestras cabezas a la hora de la verdad, no resultaron ser como parecían en nuestros corazones.

Empezamos en esto por el amor y el cariño que le tenemos a nuestro perro, Lucas, así que pensamos compartirlo con otros animales.

Hacía poco que nos habíamos independizado y era una estupenda idea traer a nuestra casa perros de acogida, así tendrían un hogar donde dar y recibir cariño mientras se les localizaba una familia definitiva y también le enseñarían a Lucas (a su manera) a convivir con otros perros.

Por alguno había que empezar, y ese fue Capone,… la experiencia fue… es imposible describir el sentimiento que albergamos en nuestros corazones hacia él. Fuimos felices, una familia; comer, dormir juntos, jugar,… pero algo que teníamos claro desde el principio era, que no estaría siempre ahí.

Así que, por no encariñarnos demasiado, no le pusimos nombre,… era “cosita”, “pequeño”, “calcetines”…, al final, decidimos llamarlo “Capone”.

Al fin llegó el día, la noticia esperada llegó.

- Pero como… ¿se va?

- Sí… le han encontrado una casa…

- Yo… no quiero que se vaya.

- …no digas eso… dijimos que esto era así, con ellos estará bien.

- …

Lloramos, lloramos mucho, con la contrariedad en nuestros corazones por saber que hacíamos algo bueno por él, y a la vez, se nos partía el alma en mil pedazos…

Después de él, hubo más: cachorros, adultos, hembras, machos…, pero ese sentimiento sigue ahí, recordándonos que hubo un tiempo en el que eras nuestro Capone.

 

Autor: María Rico